Libro: Que es la justicia, Hans Kelsen

En las calles, en los medios y en las conversaciones cotidianas de Panamá, la palabra "justicia" es una de las más invocadas. Se exige justicia ante la criminalidad, se clama por justicia social en las protestas y se espera justicia de los tribunales.
Pero, ¿nos hemos detenido a pensar qué es realmente aquello que demandamos con tanto fervor? El jurista y filósofo Hans Kelsen dedicó una de sus obras más célebres, "¿Qué es la Justicia?", a desentrañar esta pregunta, llevándonos por un camino de reflexión que desmonta nuestras certezas y nos enfrenta a la complejidad de un ideal.
La Promesa de la Justicia: La Felicidad como Fin Último
Kelsen inicia su análisis explorando la idea más intuitiva de justicia: un concepto de igualdad que satisface los intereses de los sujetos y les otorga felicidad. La felicidad es el punto clave. Un orden social es considerado justo si logra la realización del ser, si cumple con las expectativas mínimas de sus miembros.
Sin embargo, aquí surge el primer y más grande obstáculo. La pregunta es: ¿todos somos felices con el sistema en que vivimos? Parto de la idea de que esa es una premisa negativa, puesto que ningún orden social puede otorgarle una felicidad completa a un número absoluto de individuos. La felicidad de uno puede ser la desdicha de otro. La ganancia de un empresario puede entrar en conflicto con el salario de un trabajador; la construcción de una obra de infraestructura puede chocar con el hogar de una comunidad. El sistema de justicia, al buscar la felicidad, se basa en un elemento meramente subjetivo.
La Justicia como Construcción Social: "Cada Cabeza es un Mundo"
Si la justicia no puede ser una fórmula universal para la felicidad, ¿de dónde emana? Kelsen nos guía a entender que el concepto de justicia es, en realidad, un producto social y cultural. Cada cabeza es un mundo, por lo que los conceptos de justicia y felicidad varían inevitablemente.
Las condiciones socioculturales de cada sociedad, nación o agrupación humana, representan la tierra en la que brota la semilla de la razón. Las ideas que surgen de ella estarán siempre sujetas al escrutinio subjetivo. Solo después de ser aceptada por un colectivo, una idea pasa a ser parte de lo que se puede considerar "bueno". Y cuando una serie de individuos cataloga un concepto como bueno, inmediatamente pasa a convertirse en justo para ellos. Lo que es justo en la sociedad panameña puede no serlo en otra, porque nuestros valores, historia y moral compartida son únicos.
La Conclusión Honesta: El Abandono de la Verdad Absoluta
Este libro tiene un final predecible, pero no por ello menos profundo. Después de desmantelar las pretensiones de una justicia absoluta basada en la naturaleza o en la razón pura, Kelsen llega a una conclusión de una honestidad intelectual admirable: en sus páginas finales, admite no saber con exactitud —quiero decir, objetivamente— qué es la justicia.
Este no es un fracaso, sino el triunfo del pensamiento científico sobre el dogmatismo. Al renunciar a encontrar una definición única y universal, Kelsen nos libera para entender la justicia no como un ideal metafísico, sino como una función social concreta y observable.
La Justicia como un Ordenamiento Viable
Aunque sin lograr una definición absoluta, Kelsen magníficamente define la justicia en términos funcionales: es el ordenamiento jurídico aceptado por una mayoría de la sociedad como equitativo y acorde con la moral y la cultura.
En otras palabras, la justicia no es una verdad descendida de los cielos, sino un acuerdo terrenal. Es un orden subjetivo, perfectamente aplicable a las particularidades de una determinada cultura que, a pesar de no ser universalmente válido, sí es factible en el ámbito de la sociedad en que se aplica, en virtud de una idea de contrato social. La justicia, entonces, es el conjunto de reglas que nosotros, como sociedad panameña, hemos acordado para poder convivir de una manera que consideramos, en general, aceptable y beneficiosa.
Haciendo un paréntesis, recomiendo mucho este libro no solo para quienes se dedican a estudiar el derecho, sino para todo ciudadano. Desde las primeras páginas se deja leer muy bien y no es para nada aburrido. Es una invitación a pensar críticamente sobre los cimientos de nuestra propia sociedad.