Derecho Informatico

Inteligencia Artificial y Propiedad Intelectual: Parte I

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Varios grupos de artistas están manifestándose en contra del «arte» producido por medio de la Inteligencia Artificial.

Lo que hace unos años parecía aún lejano en términos de capacidades robóticas, es hoy una realidad. Las redes neuronales han logrado alcanzar la madurez suficiente para generar creaciones artísticas con cierto grado de complejidad, lo que ha avivado el debate en torno a lo que nos hace humanos.

En este debate surgen varias interrogantes como ¿la inteligencia artificial beneficia o daña a los artistas? ¿Quien es el dueño de las obras generadas por estos medios? ¿Puede una máquina crear arte? o ¿Si la carencia de humanidad invalida el valor artístico de las obras?. Por lo pronto, parece que al menos en lo que respecta a los artistas de bajo nivel, los mismos ya fueron alcanzados, sino superados, por la inteligencia artificial.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ya ha estado discutiendo algunos de esto temas, tal como puede observarse en los resúmenes publicados al respecto: WIPO Conversation on intelectual property and artificial intelligence (27 de septiembe de  2019).

Una de las primeras conclusiones es que aun perdura la duda respecto de una defunción de Propiedad Intelectual que satisfaga las múltiples facetas de este conjunto de tecnologías.

El punto 18 de este documento, sin embargo señala que:

«La IA es una disciplina de las Ciencias de la Computación, cuyo objetivo es construir sistemas inteligentes no biológicos»

Se señala también que junto con las Inteligencia artificial nacieron dos concepciones filosoficas:

  1. Una fue establecida en la lógica simbólica y se establece sobre la base de que si a una maquina le es otorgado el conocimiento humano, combinado con las leyes de la lógica  y algunas otras reglas, esto derivaría en nuevo conocimiento.
  2. La segunda es una filosofía basada en datos basada en el hecho de que un sistema de IA puede aprender de los datos, como en las redes neuronales. Este segundo enfoque no fue muy popular y no obtuvo reconocimiento hasta hace muy poco tiempo.

El punto 19 señala que fueron tres los fenómenos que contribuyeron al éxito del enfoque basado en datos.

  1. El primero es la disponibilidad de datos no estructurados a gran escala, como video, texto, big data y datos provenientes de diferentes fuentes, como sensores. Los humanos no pueden dar sentido a esos datos sin la ayuda de la IA.
  2. La segunda razón es la disponibilidad de poder de cómputo a gran escala a bajo costo,
  3. y la tercera es el desarrollo de modelos altamente complejos inspirados en la red neuronal original, que ahora incluye varios cientos de millones de parámetros, que pueden analizar grandes volúmenes de datos no-estructurados, y encontrar patrones.

Como habíamos señalado anteriormente, este desarrollo en el campo de la inteligencia artificial se ha puesto en duda el concepto tradicional de propiedad intelectual (punto 23). Pero este cambio de paradigma afecta a la concepción misma de innovación, ya que inclusive los sistemas de inteligencia artificial son capaces de producir innovaciones por su cuenta (punto 24).

Uno de los desafíos de IP es la gran dependencia en datos y la dificultad de interpretar y explicar las redes neuronales profundas (punto 27).

La misma arquitectura, el mismo tipo de red, los mismos nodos y las mismas conexiones pueden producir diferentes creaciones según los datos de entrada.

La red podría generar una pintura por valor de €200.000, una caricatura o cualquier otra cosa, como una novela. En ese caso, ¿dónde está la IP? Una pregunta adicional es cómo gestionar la PI cuando existe una colaboración entre un investigador y una herramienta de IA.

Ahora bien, no esta demás reconocer que las obras artísticas humanas también se inspiran las unas en las otras y que a su vez utilizan y mezclan componentes preexistentes para crear nuevos conceptos, una técnica con la que trabajan las redes neuronales y el deep learning para imitar la obra artística humana.

Sin duda el progreso de la inteligencia artificial nos llevará a una inminente reforma del sistema de propiedad intelectual, ya sea que el Estado pertenezca o no a los sistemas internacionales de registro. Una cosa es clara, en el futuro la creatividad ya no será una característica únicamente humana.

Para un reporte actualizado y pormenorizado de los avances en materia de Inteligencia Artificial puede consultar el State of AI Report 2022 producido por los inversores Nathan Benaicj e Ian Hogarth.

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